Bebés multilingües


El cerebro es un órgano muy dúctil. Desde el nacimiento hasta la edad adulta, se desarrolla, se adapta, aprende y vuelve a aprender, incluso después de haber sufrido daños. El idioma es un componente esencial para que el cerebro funcione a lo largo de toda la vida.

Aunque se ha desacreditado la antigua creencia de que exponer a los bebés a más de un idioma puede acabar confundiéndolos, hacer que sean menos inteligentes, el péndulo se ha inclinado en la dirección opuesta durante los últimos años: hay libros y artículos que pregonan que el multilingüismo es una varita mágica que transformará a todos los niños en pequeños genios multitarea.

Numerosos estudios, a menudo citados en la prensa, han alegado que, entre otras cosas, aprender varios idiomas durante la infancia mejora un sinfín de habilidades cognitivas, haciendo que el cerebro sea más hábil para alternar entre tareas, centrarse en un entorno de mucha actividad, como el aula, y recordar las cosas. Según estos estudios, el aprendizaje y uso de varios idiomas hace sin duda que los niños sean más inteligentes.

Incluso el criarse con varios idiomas proporciona una ventaja aún más importante: ayuda a que el cerebro se mantenga sano a medida que envejece.


«Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo»
Ludwig Wittgenstein